La primavera avanza

Buen amigo:
Si sale amor, la primavera avanza
Ángel González

La liviana lluvia empieza, el cielo con sus enormes alas grises dan la bienvenida. Lima se levanta con este compás de colores y sonidos, la suavidad de un lagrimal en los cristales. Hace casi cinco años que no volvía y, ciertamente, han cambiado muchas cosas.

Jaime Gil de Biedma decía que es un patético fracaso la belleza y la salud, y parece cierto a razón de lo que acontece por estas latitudes. Aquí han mejorado muchas cosas. Algunos detalles tal vez sin importancia, como las farolas o los restaurantes, han mejorado sus aspectos; otros ya de más envergadura como lo son las pistas o y el sistema de transportes han sufrido un cambio notorio; la vieja alameda de Chabuca Granda luce hermosa y segura, enarbolada con su corona de luces y murallas; hay más trabajo, hay más negocios; la ciudad avanza. Pero, obvio, la gente no ha cambiado.

Llevo ya muchos años viviendo en Madrid y ya siento ese no saber estar sin sus contornos, pero esta también es mi ciudad, mi límite primero, y como árbol que bebe de entre dos vertientes, identifico bien la diversidad de los cuses que preceden. Es totalmente cierto: Latinoamérica es una explosión de color y de vida, y de muerte, y de fiesta, y hambre, y de abundancia. Sigue igual. Actualmente el “Pincho de tortilla” de las mesas limeñas es el asesinato de un famoso peluquero de famosos, actor eventual por su gracejo y amigo de figuras sin aristas. Asesinato brutal y por razones aun turbias. A la par han sucedido, en escasos días dos acontecimientos trascendentales qué, como era de esperarse, nadie presta la debida atención: Juicio por malversación de fondos públicos al ex – hijo… y presidente de la república peruana, Alberto Fujimori. Aunque ya está condenado, entre otras cosas por atentados contra la humanidad, aun quedan asuntos que no debieran ser harina de otro costal. Y paralelamente la toma de posesión de un nuevo gabinete de ministros encabezados por un tipo algo carismático y muy amigo de sus amigos. New age andino y dudosamente competente para el puesto que se le imputa. Un ministro de defensa que no sabe defenderse, y aun más ahora que sabemos que Chile está comprando muchas armas (vaya usted a saber por qué, como si en los libros de historia no se dijera nada).
(Ojo, yo le tengo gran simpatía a Chile, no penséis otra cosa, pero es por Alberto Plaza; por tener uno de los nombres más bonitos para una ciudad: Valparaíso; pero sobre todo por Neruda, por isla negra, por los crepuscularios, por las odas elementales, por una canción desesperada, por un fin de mundo).

La gente sigue igual, algo horteras (como siempre), desinteresados de la política, y adoleciendo aun de muchos males. La belleza y la salud de los pobladores limeños distan de la idea platónica de la belleza, de una razón superior a las órdenes y horarios. Los limeños (yo soy uno, pero también soy madrileño, y algo catalán, y algo andaluz…) somos gente con defectos que no nos dan salud. Como dice aquí un viejo cantante (el carreta): para tener mala salud, mejor estar enfermos. Y la belleza es genética, lima “la horrible”, como se la llegó a tildar, no es fea por naturaleza, lo es (¿es?) por falta de salud. Pero aquí las cosas están mejorando, y el cielo se abre de vez en cuando y deja ver un cielo azul verano cada vez más contundente. Es un patético fracaso la belleza y la salud si es ese tu único cometido, mejor es vivir y que te enfermes de vida y que mueras de vida natural, y que envejezcas de conciencia y de carácter (un poco) para dejar de ser ese que no se sabía cuidar y qué, hoy por hoy, sale adelante con más afición que acierto, pero que avanza.

La tres veces coronada ciudad jardín cierra sus noches de naranja por la contaminación lumínica y porque hay muchas nubes bajas, la humedad es del noventa porciento (¡hay Madrid, y tú tan seca!), pero la primavera la lleva en sus estaciones, y aquí en invierno, hasta la primavera avanza.

Saludos desde Lima, a 14 de Julio de 2009.
El viejo Darbón