Madrid a 13 de abril de 2009
Querido Darbón.
Es lunes de pascua y resaca, por lo que me dirijo a Vuestra Merced para mostraros una instantánea que tomé durante mi estancia en tierras manchegas las pasadas fiestas. En ella aparece el García Lorca a su paso por Manzanares. Se trata de un tren que nace fragmentado en capitales andaluzas (Sevilla, Málaga y Almería si no me equivoco) y va formándose mientras toma rumbo hacia tierra de hidalgos. En Alcazar de San Juan se le une el último elemento, un coche de viajeros procedente de Badajoz. Formado semejante gusano de acero, parte hacia Barcelona por Valencia.
Para un aficionado al ferrocarril como yo es un gustazo que a estas alturas del sarao, siga existiendo un tren de los de toda la vida y que una territorios y personas en estos tiempos de fragmentación idiosincrática que sacude la península.
Viendo la foto, me imagino la hazaña llevada a cabo en el siglo XIX, de construir los caminos de hierro desde Madrid hasta los confines de la nación, como en las pelis del Oeste, solo que en vez de indios, chinos, vaqueros, sureños y bandidos, gañanes, arrieros, bandoleros y carlistas. Y en vez de áridos paisajes norte americanos, la ancha y manchada castilla con sus fincas, molinos, castillos y leyendas. La alucinación de Don Quijote se hizo realidad con dragones de acero, escupiendo humo y brasas, alimentándose de agua y carbón mientras surcaban La Mancha, dando articulación, funcionalidad y comunicación a un pais llamado España.
He viajado en el García Lorca, desde Manzanares hasta Valencia y es una de las experiencias ferroviarias que más me han gustado. A bordo del ingenio humano, degusté hermosos paisajes, desde lo seco, hasta lo verde húmedo de las huertas Valencianas.
Espero que te guste la imagen y te emplazo a disfrutar juntos a bordo de viejos y entrañables trenes.
Un abrazo.
Es lunes de pascua y resaca, por lo que me dirijo a Vuestra Merced para mostraros una instantánea que tomé durante mi estancia en tierras manchegas las pasadas fiestas. En ella aparece el García Lorca a su paso por Manzanares. Se trata de un tren que nace fragmentado en capitales andaluzas (Sevilla, Málaga y Almería si no me equivoco) y va formándose mientras toma rumbo hacia tierra de hidalgos. En Alcazar de San Juan se le une el último elemento, un coche de viajeros procedente de Badajoz. Formado semejante gusano de acero, parte hacia Barcelona por Valencia.
Para un aficionado al ferrocarril como yo es un gustazo que a estas alturas del sarao, siga existiendo un tren de los de toda la vida y que una territorios y personas en estos tiempos de fragmentación idiosincrática que sacude la península.
Viendo la foto, me imagino la hazaña llevada a cabo en el siglo XIX, de construir los caminos de hierro desde Madrid hasta los confines de la nación, como en las pelis del Oeste, solo que en vez de indios, chinos, vaqueros, sureños y bandidos, gañanes, arrieros, bandoleros y carlistas. Y en vez de áridos paisajes norte americanos, la ancha y manchada castilla con sus fincas, molinos, castillos y leyendas. La alucinación de Don Quijote se hizo realidad con dragones de acero, escupiendo humo y brasas, alimentándose de agua y carbón mientras surcaban La Mancha, dando articulación, funcionalidad y comunicación a un pais llamado España.
He viajado en el García Lorca, desde Manzanares hasta Valencia y es una de las experiencias ferroviarias que más me han gustado. A bordo del ingenio humano, degusté hermosos paisajes, desde lo seco, hasta lo verde húmedo de las huertas Valencianas.
Espero que te guste la imagen y te emplazo a disfrutar juntos a bordo de viejos y entrañables trenes.
Un abrazo.
Jack Aubrey
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